María es una mujer joven de 55 años que padece fibromialgia, Rubén con 40 años no puede más con ese dolor en la espalda que no saben de qué es, Pablo tiene 16 años y tras una larga rehabilitación en la pierna sigue sin encontrarse bien y se siente frustrado porque el fútbol es su pasión, Lucía ha perdido hace 3 años a su madre y desde entonces una depresión profunda le invade, Marisa padece de migrañas y todos los días parecen ser iguales para ella… ¡ha perdido la ilusión!

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Es inquietante los datos que predice la OMS para el 2020: la depresión ocupará un segundo puesto en el ranking de enfermedades incapacitantes por la deficiencia de neurotransmisores como la dopamina, serotonina y norepinefrina, necesarios para tener un estado anímico adecuado.

Si bien es cierto que para superar el estado depresivo suelen prescribirse fármacos que actúan directamente sobre la concentración de estos neurotransmisores, siendo los más empleados los ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina), es obvio que el tratamiento de la depresión pasa por situarnos en primera instancia como responsables de nuestra vida y actuar en consecuencia.

 

¿Pero cómo trascender el miedo y transformarlo en responsabilidad?

Esto significa que si el estado depresivo ha aparecido a raíz de una infidelidad, seguramente resultará imprescindible realizar terapia de pareja para trascender ese estado y recuperar nuevamente una salud integral.

Escuchar a nuestro cuerpo, lo que tiene que decirnos es un primer paso para aprender a gestionarnos nosotros mismos y desintoxicarnos de pensamientos o creencias que nos llevan a generar enfermedades psicosomáticas que nos impiden llevar una vida plena.

Una enfermedad psicosomática es aquella provocada por un determinado estado psíquico, como puede ser el estrés sostenido en el tiempo, los cambios en el estilo de vida o los conflictos emocionales no resueltos.

Aproximadamente un tercio de las personas que acuden a atención primaria porque se sienten enfermos, los resultados no evidencian ninguna explicación médica. Las patologías psicosomáticas pueden afectar a cualquiera de nosotros y la labor de prevención es una de las asignaturas pendientes en nuestra sanidad.

Cuando hablamos de enfermedades psicosomáticas irremediablemente tenemos que mencionar la salud mental y espiritual ya que va ligada directamente a cómo se comporta nuestro cuerpo. Los síntomas físicos son una realidad para quien los padece y el umbral es variable de unos a otros. Si una persona tiene tendencia a ser ansioso, a no gestionar bien sus emociones, a irritarse con facilidad es probable que este umbral esté más bajo y la tendencia a la preocupación se eleve. Aprender como el cuerpo reacciona ante nuestros sentimientos es vital.

Debemos tomar conciencia acerca de que cada emoción causa una respuesta sobre nuestro organismo, ya que somos una unidad indivisible y por lo tanto aquello que nos afecta, no lo hace a una única parte de lo que somos, sino que tiene un impacto sobre todo nuestro ser.

 

Los bloqueos emocionales son emociones reprimidas

Unas veces una enfermedad nos hace sentir mal emocionalmente porque no nos permite llevar la vida que teníamos hasta el momento del diagnóstico y después en la recuperación o tratamiento. Otras veces nuestros propios pensamientos y sentimientos “crean enfermedades” que se vuelven crónicas con el tiempo y permanecen en nosotros de por vida.

La ansiedad, la depresión, los traumas, el estrés, debilitan nuestro sistema inmunológico o de defensa y nos hace más vulnerables a ciertas enfermedades o dificulta la recuperación de otras.

Este efecto de las emociones sobre el sistema inmunológico ha sido sostenido desde tiempos remotos por la Medicina Tradicional China, aunque también se contempla en otras disciplinas como la Homeopatía. No obstante, en la actualidad la relación entre estrés y sistema inmunológico se ha trazado adecuadamente a través de estudios científicos.

El estrés aumenta la liberación de adrenalina, entre otros neurotransmisores, la adrenalina se une a los glóbulos blancos o células de defensa y por lo tanto las mismas ya no son capaces de actuar adecuadamente frente a un patógeno, ya que su receptor está ocupado por la excesiva concentración de adrenalina causada por el estrés.

A través de este mecanismo es posible explicar cómo determinadas emociones, por ejemplo el miedo, son capaces de debilitar nuestro organismo hasta causar una amplia simptomatologia física en el mismo.

Los síntomas somáticos más frecuentes en las consultas médicas suelen ser mareos, 65%, palpitaciones, 49%, dolor en el pecho 44%, náuseas, 43% , dolor de espalda, 71%, etc. La hipertensión, cefaleas, contracturas musculares están estrechamente relacionadas con el estrés y la ansiedad. Son factores a tener en cuenta para reflexionar acerca de la relación mente-cuerpo y como la gestión emocional es clave para una buena calidad de vida.

bloqueos emocionales

¡Las emociones se sienten en el cuerpo! Cada emoción es una energía en movimiento y como tal produce vibraciones en nuestro cuerpo. Dependiendo de si son emociones positivas o negativas (ni buenas ni malas, solo nos dan información) tienen frecuencias diferentes.

El sistema energético contenido en nuestro cuerpo ya no es simplemente una teoría, de hecho en este sistema se basa la acupuntura, reconocida ya por la OMS como una terapia útil para tratar distintas enfermedades psíquicas y físicas.

El estado energético que se esconde tras cualquier materia fue evidenciado también por el físico Albert Einstein, quién dictaminó lo siguiente: “Todos los objetos que hay en la Tierra contienen energía y toda la materia y toda la energía son equivalentes, es decir la materia es energía en estado estable”.

El efecto de la energía dinámica que representan las emociones sobre nuestro cuerpo físico ha sido determinado por los últimos estudios, que dejan un dato claro: las emociones negativas acumuladas en el tiempo producen un bloqueo emocional que afecta a nuestra salud, no solo mental sino también física. Las emociones negativas cambian nuestro ADN –“lo encoge”, nos acidifica (los órganos enferman en entornos ácidos), impiden que tengamos oxígeno suficiente y afecta no solo nuestra salud corporal sino también a nuestras capacidades intelectuales.

Conocer las causas emocionales que afectan a algunos de los órganos del cuerpo nos ayudará a tomar conciencia de lo que sentimos y pensamos para que nuestro cuerpo no se resienta. Esta toma de conciencia es un paso fundamental para superar los bloqueos emocionales que nos pudieran afligir.

 

Las emociones que con más frecuencia afectan a nuestros órganos son:

  • Ansiedad, miedo, nerviosismo, afectan al ESTÓMAGO.
  • Frustración, inquietud, trauma afectan a la VEJIGA.
  • Duelo, ansiedad, inseguridad RIÑÓN.
  • Ansiedad, autoestima, incertidumbre-PÁNCREAS.
  • Ira, enojo, rabia-HÍGADO.

 

Esta relación entre órganos y emociones es una base de la Medicina Tradicional China, no obstante, incluso en la etimología de las palabras es posible advertir  ya este fenómeno. El término “emoción” procede el latín “ex-movere” que significa “mover hacia el exterior”.

Por lo tanto es viable pensar que la emoción transita todos nuestros tejidos y obviamente también los órganos, no obstante, si existe bloqueo mental o emocional es evidente que esta emoción va a quedar enquistada en un determinado órgano y va a causar una alteración en el mismo.

Aligerar nuestra carga emocional nos ayuda a evitar malestares psicosomáticos. No se trata de huir de lo que ocurre en nuestro cuerpo sino de aceptarlo. Así que… si estás cansado, descansa; si tienes frío, abrígate; si tienes ganas de comer… come y si tienes ganas de llorar, ¡hazlo! Y si te duele el cuerpo… escúchalo, él es sabio y te guiará.

 

Superar los bloqueos emocionales

Un bloqueo emocional puede percibirse claramente como una barrera que nos ponemos a nosotros mismos y que nos impide actuar con serenidad en nuestro día a día, experimentar un bloqueo en nuestras emociones nos impide también pensar con claridad y nos presenta una dificultad para desarrollarnos en algún aspecto de nuestra vida.

Si bien un bloqueo emocional puede generarse de múltiples formas lo cierto es que habitualmente encontramos tras el mismo una sensación de miedo e inseguridad que cuando se instaura en nuestra mente nos paraliza, lo que podemos advertir claramente a través de las siguientes señales:

  • Temor a ser rechazados.
  • Falta de atención y motivación.
  • Nerviosismo constante.
  • Sentimientos de envidia.
  • Juicio hacia las personas de nuestro entorno.
  • Timidez.

En numerosas ocasiones el bloqueo emocional actúa como un mecanismo de defensa bajo la premisa de esconder aquello que nos hace inseguros frente al medio externo que nos rodea, aunque obviamente en realidad esto nos impide lograr un estado que sí sería altamente positivo: aceptar lo que somos y valorarnos por lo mismo lejos de querer ocultarlo.

Una adecuada gestión emocional es imprescindible para superar esta sensación de parálisis y turbulencia ocasionada por la represión de nuestras emociones es imprescindible combatir el pensamiento negativo y adquirir un punto de vista positiva sobre la situación, ya que esto ayudará a trascender el bloqueo.

Afortunadamente hoy en día disponemos de diversas herramientas holítiscas que nos ayudan a liberarnos de bloqueos emocionales y en consecuencia también cuidar nuestra salud física. EFT (técnicas de liberación emocional trabaja sobre meridianos energéticos de nuestro cuerpo disolviendo cualquier bloqueo emocional) PNL (programación neurolingüística favorece a través del autoconocimiento y las visualizaciones la reprogramación del pensamiento, de nuestro lenguaje y conducta aliviándonos de estados no deseados), Hipnosis, Mindfulness, entre otras.

Estas herramientas de salud integral, aplicadas por un profesional adecuado, actúan como generadoras de poderosos cambios que nos permiten superar el bloqueo emocional, restaurar el equilibrio en el flujo energético de nuestro organismo y disfrutar de un mejor estado psíquico y físico, movilizando toda nuestra energía hacia nuestras metas.

 

“Escucha tu cuerpo, tiene mucho que contarte”

Esta entrada tiene un comentario

  1. Mil gracias por compartir este artículo, sin duda una buena información. ¡Prosigue escribiendo!

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